30.11.09

Todas las voces, todas


Mercedes Sosa, embajadora de los niños. Fotografía (c) chevrolethalbh/www.flickr.com

¿Qué puede significar que un prestigioso médico, un destacado educador, un acucioso antropólogo y un versado economista, que habitualmente no se encuentran, de pronto se juntan para dialogar y discutir con vehemencia acerca de la infancia durante ocho horas seguidas? ¿Qué podría significar, además, si participaran de este apasionado debate el Secretario Técnico del Acuerdo Nacional, varios ex ministros de Estado, una Presidenta Regional, varios alcaldes de municipios rurales, investigadores, académicos, profesionales diversos, funcionarios de distintos sectores públicos, de numerosas regiones del país? Pues esto ocurrió el pasado jueves 12 de noviembre en un memorable encuentro nacional en la Casona de San Marcos. Y para entender su significado, conviene recordar lo que se dijo.

El Dr. Julio Castro, Presidente de la Federación Médica del Perú, sostuvo que la reducción del promedio nacional de desnutrición crónica y de mortalidad en niños menores de 5 años, no refleja las desigualdades sociales. Sólo en seis regiones la tasa de mortalidad es igual o inferior al promedio nacional, pero en el resto del país, en especial en regiones como Cajamarca, Puno, Huancavelica, Huánuco, Cusco, la cantidad de niños que mueren antes de cumplir los 5 años supera largamente el promedio nacional y mucho más en el campo que en las ciudades.

El educador José Rivero, ex consultor de UNESCO, dijo que más del 90% de los niños menores de 3 años, alrededor de un millón 600 mil, no reciben educación inicial en ninguna de sus modalidades. También dijo que la mitad de los niños de 3 a 5 años que viven alejados de las ciudades, tampoco reciben educación; y que sin un aumento sustantivo del presupuesto público, el derecho de todos los niños a recibir educación inicial, sobre todo de los que viven en las zonas y regiones más pobres, que son los más excluidos, llegará a ser satisfecho recién a fines del siglo XXI.

El antropólogo Carlos Eduardo Aramburú, Ex-Director del Consorcio de Investigación Económica y Social, dijo que el primer problema que enfrenta la niñez es la indiferencia social. Es decir, en la lista de preocupaciones ciudadanas, que pronto se convierten en exigencias claras al Estado, la infancia no aparece en los primeros lugares. Por añadidura, cuando se piensa en las necesidades de la infancia, agregó, no surgen cuestiones esenciales para los niños, como jugar en espacios públicos seguros y libres de basura; ser tratados con afecto y respeto por sus padres y maestros; o estudiar en escuelas acogedoras que tengan baños, aseados y con agua.

El economista Pedro Francke dijo que el Perú tiene un gasto social más bajo que el de otros países de la región. Cerca del 8% del PBI se orienta al gasto social, pero la infancia temprana recibe una porción aún más pequeña de ese porcentaje y lo poco que se le asigna no necesariamente se invierte bien. Por ejemplo, se destina 380 millones de soles al programa de nutrición infantil, pero no se asigna nada a la educación de las madres, cuya baja instrucción es una de las razones importantes que explica la desnutrición crónica de los niños. Por añadidura, la planificación del gasto se sigue haciendo desde Lima, pese a la enorme diversidad del país.

Una convicción se afirmó en todos nosotros: la inversión en la primera infancia necesita ser una auténtica prioridad para el gobierno nacional, tanto como para los gobiernos regionales y locales, por ser un derecho humano y, además, una clave para el desarrollo del país. Es verdad que se hacen esfuerzos y se avanza de a pocos. Pero los problemas de la infancia no esperan. Tener cerca de medio millón de niños con desnutrición crónica debiera ser inaceptable en un país que se precia de tener el crecimiento económico más alto de América Latina.

Luis Guerrero Ortiz
Blog El río de Parménides
Publicado y difundido por la Coordinadora Nacional de Radio (CNR)
Lima, lunes 30 de Noviembre de 2009


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